El plástico reforzado con fibra de vidrio (PRFV), es un material compuesto por plástico o resina, que como su propio nombre indica, está reforzado a base de fibra de vidrio. Es usual llamar a este material coloquialmente como “fibra de vidrio”. Se trata de un material resistente, cuyo peso es ligero, buen aislante acústico, térmico y eléctrico. Se usa en la fabricación de automóviles, embarcaciones, aspas de aerogeneradores, aviones, depósitos de agua, estructuras de defensa, entre otras aplicaciones.

La fibra de vidrio ha desarrollado la posibilidad de ser reciclada. En este sistema de reciclado se recupera la fibra de vidrio separándola de la resina, permitiendo que no pierda sus propiedades y por lo tanto poder ser reutilizada. La vida útil de este material es de entre unos 15 a 40 años, tiempo después se procederá al reciclaje mencionado.

El sistema de reciclaje no provoca graves emisiones contaminantes al medioambiente o que sean agresivas con el material. Además, es rentable económicamente porque se realiza en condiciones suaves de temperatura y presión, conllevando un coste energético bajo en su proceso químico.

Ya ha sido testada la posibilidad de reciclar fibra de vidrio para su uso en materiales de construcción como tejados, además ya se ha conseguido la posibilidad de añadir más fibra de vidrio al material cuando este se ha reciclado, para que no pierda sus propiedades y aplicaciones. Aunque otra posibilidad podría ser darle usos donde la resistencia no sea tan necesaria, como por ejemplo en una mesa, que en comparación con las ventanas de un edificio, estas soportan menor presión.

Los científicos alemanes ya trabajan para tratar los desechos del PRFV y diseñar con ellos productos con valor añadido, por ejemplo, piezas para automóviles.

Ya que se ha logrado la posibilidad de reciclar la fibra de vidrio, sería importante llevarlo a cabo, pues al ser un material cada vez más usado el volumen de residuos va creciendo de forma exponencial en los últimos años.